El Alejandro era un buque carbonero de casi 50 metros de eslora. Según el centro que lo visita, un temporal lo empujó contra los bajos del sur de Sálvora; fue reparado provisionalmente en la isla, pero se hundió en 1958 mientras lo remolcaban a un astillero, quedando en mitad de la ría de Arousa.
Descansa entre 35 y 42 metros, por lo que se trata de una inmersión profunda con poco tiempo de fondo, que exige certificación avanzada y especialidad de buceo profundo. La luz llega escasa y la planificación de gases y descompresión es clave.
Es uno de los pecios más codiciados de la ría por su tamaño y su estado, pero no es una inmersión para hacer sin experiencia previa en profundidad y en aguas frías atlánticas.
En la práctica, es una inmersión que se reserva para días de buena visibilidad y mar en calma, y que se plantea siempre con el centro y con un guía que conozca el pecio. Lo sensato es llegar con varias inmersiones profundas recientes en el cuaderno, un traje adecuado para el agua fría del Atlántico y una linterna potente para apreciar el casco a esa profundidad.
Briefing
Cómo es la inmersión
- Requisito: Advanced + especialidad Deep y experiencia reciente en profundidad.
- Planificar tiempo de fondo, gas de reserva y paradas antes de entrar.
- Descenso por el cabo hasta el casco; sin penetración.
- Ascenso por el cabo controlando velocidad.
- Parada de seguridad (o paradas planificadas) y recogida en barco.
Consejos de seguridad
Inmersión profunda (35–42 m): riesgo de narcosis y descompresión; agua fría y poca luz. Solo para buceadores muy experimentados.
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